La presidenta de la Comisión Europa retira el plan para reducir en un 50% los pesticidas para 2030 (Vía Guiaverde)

(Vía Guiaverde) La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció ayer que solicitará la retirada de la propuesta europea para reducir en un 50% el uso de los pesticidas químicos para 2030. La alta representante europea hizo estas declaraciones después de que los tractores tomaran las carreteras francesas para exigir mejores condiciones o criticar las nuevas normas medioambientales y los tratados de libre comercio. En España muchos agricultores les replicaban, con tractoradas en varios territorios. En su discurso de ayer no escondió que estas manifestaciones la han empujado a esta decisión: «Mientras el Consejo Europeo estaba reunido, los agricultores de toda Europa salían a las calles. Muchos de ellos se sienten arrinconados».

Esta propuesta se encontraba actualmente “atascada” puesto que en noviembre no logró el respaldo del Parlamento Europeo y ahora la Comisión debía decidir si la retiraba o la devolvía a los parlamentarios para una segunda lectura. Finalmente se ha dado un paso atrás. Seguramente la proximidad de las elecciones europeas también habrá tenido peso en esta decisión.

Según von der Leyen, “los agricultores son los primeros en sentir los efectos del cambio climático. Las sequías y las inundaciones han destruido sus cosechas y amenazado al ganado. Los agricultores están sintiendo el impacto de la guerra rusa. La inflación, el aumento del coste de la energía y los fertilizantes. Sin embargo, trabajan duro todos los días para producir los alimentos de calidad que comemos. Por esto, creo que les debemos reconocimiento, agradecimiento y respeto. Los problemas se han intensificado en los últimos años. Nuestros agricultores merecen ser escuchados”.

Asimismo, recordó la puesta en marcha del Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Agricultura, que sentará en la mesa al sector con el obejtivo de desarrollar escenarios de futuro y cuyo informe se presentará en verano. “Necesitamos ir más allá de un debate polarizado y generar confianza”, apuntó.

«Incentivos generosos para intervenir»

“Una protección eficaz de la naturaleza debe ofrecer incentivos generosos para intervenir. Los agricultores necesitan un argumento comercial que valga la pena para las medidas que mejoren la naturaleza; tal vez no lo hayamos presentado de manera convincente. Se requiere un incentivo real que vaya más allá de la mera pérdida de rendimiento”, argumentó la presidenta de la Comisión. “Los subsidios públicos pueden proporcionar esos incentivos y, por ejemplo, un etiquetado premium, en cooperación con los minoristas y los procesadores. En otras palabras, la conservación de la naturaleza sólo puede tener éxito mediante un enfoque ascendente y basado en incentivos. Porque sólo si nuestros agricultores pueden vivir de sus tierras invertirán en el futuro”, señaló.

La presidenta apuntó que tras la retirada de la propuesta contra los pesticidas químicos, la Comisión “podría hacer una nueva propuesta con un contenido mucho más maduro y con las partes interesadas juntas”.

Reacción de FEPEX

En un comunicado de prensa, FEPEX ha mostrado su confianza en que el próximo proyecto de Reglamento de uso sostenible de fitosanitarios tenga en cuenta la realidad productiva y la soberanía alimentaria.

Para la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas, la propuesta de Reglamento de la Comisión sobre el uso sostenible de productos fitosanitarios «proponía una reducción del uso de estos productos que amenazaba la producción comunitaria, ya que regulaba la eliminación de herramientas químicas, sin que se dispusiera aun de alternativas eficaces que sustituyeran a las eliminadas, por lo que FEPEX se ha opuesto a su desarrollo en reiteradas ocasiones».

Tras la retirada de este proyecto de Reglamento, FEPEX espera que la Comisión Europea presente un nuevo texto normativo, «en el que se tenga en cuenta las condiciones de producción en la UE, sometida a una mayor presión legislativa que la existente en países terceros, que después exportan sus productos al mercado comunitario».