Sentinel-5P y el árbol de tu calle

Cada año millones de personas, mayormente en zonas urbanas, fallecen o ven agravadas sus enfermedades por factores directamente relacionados con la contaminación atmosférica. Nuestras ciudades, aquellas que tanto nos facilitan la vida con sus ordenados espacios y sus organizados servicios, también nos enferman, su aire nos mata.

Nuevas herramientas

Tan relevante es el tema de la calidad del aire que en 2017, Copernicus, el programa de observación de la Tierra más ambicioso actualmente en desarrollo, a cargo de la Agencia Espacial Europea (ESA), la Comisión Europea y Eumetsat, puso en órbita Sentinel-5P, el primer satélite dedicado a monitorizar nuestra atmósfera y “llamado a inaugurar una nueva era en la vigilancia de la calidad del aire”. Desde entones, los datos transmitidos por esta maravilla tecnológica de 1,5 kg de peso permiten recrear “excepcionales imágenes con un nivel de detalle imposible hasta la fecha.”

Sentinel 5P node

Sentinel 5P, dotado de un sensor Troponi, el más avanzado de su tipo, registra la presencia de dióxido de nitrógeno, metano, monóxido de carbono, formaldehido y ozono

Durante 2018, el pequeño Sentinel-5P se ha convertido en una herramienta importante para Copernicus, cuyos datos, imágenes y conclusiones son de dominio público porque se espera que instituciones y empresas los tengan en cuenta en la lucha global contra el cambio climático y en beneficio del bienestar y la salud comunitaria. Una de esas imágenes nos atañe particularmente ya que muestra altas concentraciones de dióxido de nitrógeno sobre zonas de España. En concreto, Comunidad de Madrid, Barcelona y cinturón industrial, cuenca del Ebro, especialmente Zaragoza provincia, el litoral mediterráneo y puntos de Andalucía son zonas señaladas con inquietantes tonos rojos y amarillos que indican niveles preocupantes de este contaminante. Con esta imagen, nuestro espabilado Sentinel-5P muestra con precisión la ubicación y gravedad del problema. No cabe ignorarlo, sólo cabe aplicar la solución.

Soluciones eficaces y sostenibles

Porque la solución ya la conocemos. No existe mejor dispositivo de limpieza del aire que un árbol. Aquí la tecnología difícilmente podrá venir en nuestra ayuda porque ningún dispositivo tecnológico podrá superar en prestaciones y sostenibilidad a un árbol sano, un dispositivo biológico perfecto que consume energía solar y produce oxígeno como único desecho. Nuestras ciudades, si queremos que sean saludables, necesitan un conjunto de masa vegetal suficiente que mejore significativamente la calidad del aire. Porque las plantas reducen los contaminantes del aire de dos formas: por reducción directa, al absorber o disolver los contaminantes ya presentes en el aire, o por reducción indirecta, al evitar la emisión de contaminantes al aire, es decir, pueden actuar como esponjas y como filtros. Y sus benéficos efectos pueden calcularse.

Sentinel-5P sees nitrogen_dioxide over Europe node

Concentraciones de dióxido de nitrógeno, contaminante generado en gran medida por el tráfico y la combustión de combustibles fósiles en procesos industriales

Pongamos un ejemplo que ilustra el gran valor ambiental del arbolado urbano: el temido CO2. ”Las plantas absorben gases, como el CO2, a una tasa anual de 6 a 10 toneladas por hectárea y generan 12 a 20 toneladas de oxígeno al año por hectárea de masa vegetal homologable a un bosque natural (CONAMA, 2002)”. La absorción de CO2 de las zonas verdes urbanas ha sido también estudiada en Andalucía por la Universidad de Sevilla, concluyendo el dato de “4 toneladas de CO2 por hectárea, valores similares a los hallados por diferentes autores para superficies forestales de densidad baja y media.” La media de secuestro anual de CO2 por unidad de superficie verde es de 3,69 t CO2/ha. Trasladando estos valores a una ciudad como Madrid, con una superficie de zonas verdes de 5.941 ha, resulta que la masa vegetal de la capital madrileña absorbe anualmente la importante cantidad de 21.907 t de CO2.

Otro ejemplo. En la muy interesante web del Servicio municipal de Parques y Jardines de Nueva York se estima que ya sólo el arbolado de la ciudad absorbe 613.172 t/año de CO2 y valora este servicio concreto en más de 4 millones de dólares (4.095.957$). Además valora otros servicios ambientales que el arbolado presta a la ciudad, como la cantidad de agua absorbida (10.734.029$), el ahorro energético (84.049.789$) y las toneladas retenidas de otros contaminantes y partículas en suspensión que de otra forma ensuciarían nuestros pulmones (6.628.000 $).

Comienza 2019, un nuevo año con nuevos retos. Sentinel-5P continuará orbitando nuestro planeta y enviando preciosos datos. Falta saber si aquí abajo, instituciones, empresas y personas cumpliremos con nuestra parte.

Desde luego, FEEJ renueva su compromiso con una jardinería a la altura de los desafíos globales que el siglo XXI impone y la puesta en valor de una profesión histórica que repercute favorablemente en el desarrollo y bienestar de las comunidades, generando empleo de calidad, cohesión social, calidad de vida y buena salud comunitaria.

Feliz año 2019

Sentinel-5P

Sentinel-5P

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