“Tenemos miedo a que nos acaben cortando la poca agua que tenemos para la supervivencia del arbolado”

(Vía GuíaVerde) “Cataluña vive un episodio de sequía que, tanto por su duración e intensidad como por su alcance en superficie, puede ser considerada histórica y no tiene signos de regresión a corto plazo. La superficie afectada es más de la mitad del territorio, donde ha llovido por debajo de la media histórica”. Así de contundente es el análisis que hace unos días comunicaba la Generalitat de Catalunya, que ha decretado esta semana la preemergencia por sequía en el sistema Ter-Llobregat, del cual se abastecen hasta 202 localidades en las que viven un total de 6 millones de personas, que incluyen Barcelona y su zona metropolitana. Entre los escenarios que se bajaran en caso de que sea necesario, están hasta traer barcos con agua a las zonas más afectadas.

Las reservas de las cuencas internas de Cataluña están al 18%, a solos dos puntos porcentuales de que se entre en situación de emergencia, lo que supondría el corte de agua para el riego de parques y jardines. Ya desde las primeras restricciones de abril en las que se estableció la situación de “excepcionalidad hídrica”, se encontraba la prohibición del riego de césped y limitar la aportación a la supervivencia de plantas y árboles.

Ahora estas medidas se mantienen y los profesionales del sector ven cómo cada día que pasa la situación lejos de mejorar, se agrava.

“La situación ha empeorado y lo peor son las perspectivas de que nos acaben cortando la poca agua que tenemos para la supervivencia del arbolado”, explica a GuíaVerde el presidente del Gremi de Jardineria de Catalunya, Miquel Marin, quien añade que les preocupa “la criminalización” del sector, “cuando precisamente según los estudio del I.S.Global el verde es un factor primordial para la salud física y mental de las personas al tiempo que contribuye de manera muy relevante en la lucha del cambio climático”.

Desde el Gremi piden “gestión” a la administración, como la inversión a corto plazo de las fugas, el trasvase de cuencas, el mantenimiento del riego de supervivencia de los árboles aunque se declare el estado de emergencia y medidas económicas compensatorias que se pueden concretar en ERTES por fuerza mayor y subvenciones a fondo perdido. El objetivo de estas últimas medidas es “poder garantizar la supervivencia de las 2.500 empresas del sector y los 13.000 puestos de trabajo”.

Respecto a la producción de planta ornamental, Pol López, de la Federació d’Agricultors Viveristes de Catalunya, indica a GuíaVerde que la situación a nivel productivo «es preocupante» en algunas zonas en las que los viveristas tienen abastecimientos que dependen de las comunidades de regantes. En estas demarcaciones se están produciendo situaciones de daños en la producción por la falta de agua.

También preocupa la situación, según la Federació, «por el previsible descenso en el consumo de planta, tanto a nivel del consumidor final como por parte de Ayuntamientos». López asegura que tienen constancia que, por ejemplo, el ayuntamiento de Barcelona ha suspendido plantaciones de planta para primavera, en vista del previsible paso a situación de emergencia, si la lluvia no lo remedia.